En Otro Lugar

En otro lugar

El espejo del armario le devolvió una imagen inesperada. Se vio a sí misma asomada a la ventana. Observaba un limpio amanecer tras haberse incorporado de la cama deshecha. El retrato de su madre en la mesilla de noche le guiñó un ojo y sus labios formaron un beso silencioso. En su lado, en el lado real, sin embargo, aquel marco descascarillado seguía mostrando marcas de dedos y una ligera grieta en el cristal.

La cisterna del baño la sacó de su ensoñación, y los últimos vestigios de somnolencia desaparecieron devolviéndola a la odiosa realidad.

Su yo del otro lado volvió a la cama. Fingió dormir. Deseó con todas sus fuerzas que él lo creyera.

No le importó si dormía o no. Desaparecida una necesidad había surgido otra. Empezó a acariciarla con la urgencia habitual, a exigirle el doloroso peaje de las noches que volvía bebido.

Pero eso no le estaba pasando a ella, sino a la mujer que había estado en pie hacía unos minutos. Ahora era ella quien se apoyaba en el alféizar de la ventana y contemplaba asombrada cómo él apretaba y mordía su cuerpo.

Se vio girarse y enfrentar su cara a la cara de él. Vio a continuación cómo le cambiaba la expresión. Ya no era feroz, sino de miedo. Después, la paz.

Los enfermeros, la policía y más tarde el juez sólo pudieron certificar la muerte. Fallo cardiaco, dictaminaron.

Se volvió nuevamente y ya para siempre hacia la ventana para contemplar cómo desaparecían los últimos restos de oscuridad.

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Una mirada inquietante

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En Blanco, capítulo 1

[…]Alcé la vista de mi lectura […]. Ella había cerrado su libro y Borges me miraba fijamente desde la contraportada. En realidad no sabía si me miraba a mí o a la tele. Cosas de la mirada de Borges.[…]

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column-of-posters-368282_960_720El hombre cruzó la avenida con andar cansado. En su mano izquierda, una cartera de cuero gastado parecía retrocederlo a otro tiempo. Extrajo de ella una hoja de papel, que fijó cuidadosamente con celo al poste del semáforo de peatones. Tras comprobar el cartel, marchó hacia una farola cercana para repetir la acción. Una mujer que iba a cruzar en dirección contraria eligió detenerse y giró la cabeza para observar el anuncio recién puesto:

“Compro almas desoladas. Teléfono…”

Tarde

watches-1204696_960_720Cuando entró en la casa estaban todos muertos. Había vuelto a equivocarse. Ajustó nuevamente los controles de la máquina del tiempo y confió en llegar la próxima vez antes de que probasen el brócoli.

(*) Homenaje a Homer Simpson

Un gran día

happiness-973016_960_720Hoy iba a ser un gran día. Lo pudo ver reflejado en las pupilas asustadas de aquella chica que lo acompañaba en el ascensor y que no tenía más remedio que consentir sus caricias. Reflejo del frío reflejo del filo de su cuchillo.