La Dama de los Muertos

#spoilers

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ATENCION: necrospoilers

dama

¿Puede una mujer de la Austria actual embarcarse sin apenas pistas en un viaje de venganza tras descubrir que la muerte de su marido no ha sido un accidente sino un asesinato relacionado con su trabajo policial?

Por lo visto en La Dama de los Muertos, sí. No sólo eso, sino que a través de sus andanzas descubriremos una Austria limitada y pueblerina. Tan pequeña, que la protagonista localizará a la mujer que le dará las pistas posteriores en el que debe ser el único supermercado de la población, que se ubica junto a la única zona donde se refugian los sin papeles. Y todo eso, sin que la policía, ni siquiera el que fuera el compañero del marido muerto, haya sido capaz de intuir por dónde andaba.

La narración nos asombrará con las fantásticas deducciones que irán llevando a la protagonista a la caza, uno por uno, de los responsables de la muerte de su marido y de las aberraciones cometidas contra la pobre refugiada. Eso, mientras descubrimos que quien pareciera temer por cada instante que el marido estaba sobre su Ducati, es posteriormente capaz de pilotar la potente moto durante centenares de kilómetros a toda velocidad y sin la más mínima protección. Sin que un solo mosquito impacte contra sus ojos.

Y sin que la pillen. Cómo se nota que no está ambientada en España.

El entorno de la mujer, y por el que se da el título a la novela, es un tanatorio del que es propietaria. Lo que da pie al autor para explicar en detalle algunos procedimientos de su trabajo que… podría habernos ahorrado. Para el resultado final, bien podría haberse ambientado en un horno de panadería, y hubiera quedado casi igual de aparente.

Lo mejor: que al parecer el marido muerto no era tan tonto. O sí.

Lo peor: que lo que se argumentará se trata de un innovador recurso narrativo no enmascara la realidad. La Dama de los Muertos es, de reiterativa, cansina. Está mal escrita y peor puntuada.

Escala Palomitera: 1 sobre 5

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El Chiringuito

#relatosdeverano

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—¡¿Sabes qué te digo?! ¡Que cojas la puerta y te largues de una puta vez!

Damián había acompañado sus gritos con un claro gesto de su brazo derecho indicando el paseo marítimo.

—Pero, Damián —dijo Matías—. Piénsatelo. Lo siento…

—¡Estoy hasta las narices de ti! ¡De que siempre llegues tarde! ¡Siempre dormido! ¿Hoy también había tráfico? ¡Y menuda manera de servir las copas! ¿Eso era un Margarita? ¡Sí, lo de la mesa trece! ¡Tú no has servido un puto Margarita en… en… en tu puta vida!

Se acercó a la barra y le mostró un plato con trozos de jamón.

—Y esto… ¿Ésta es manera de cortar jamón? ¡Como sigas cortando así el jamón me arruino!

—¡Vamos, Damián! No exageres…

—¡Que te pires!

Matías negó lentamente con la cabeza y se dirigió al almacenillo arrastrando los pies.

—Está bien, Damián —se desató el mandil y lo colgó junto a su ropa de calle—. Mira. Me cambio y me voy. Mañana hablamos, ¿vale?

—¡Ni mañana ni… gaitas! ¡Largo!

Damián cerró la puerta del almacenillo con furia. Cerró los ojos y suspiró, como le había recomendado el médico que hiciera cuando notara aquella incómoda opresión. Dichosa tensión.

Sirvió los gintonics que hacía rato habían pedido en la mesa diecinueve y volvió a la barra cuando tuvo un presentimiento. Se acercó a la puerta del almacenillo y abrió sigilosamente.

Matías estaba apoyado en el congelador. Bebía Cardhu a morro, como si fuera un botijo. Sus ojos estaban cerrados.

Damián le arrebató la botella y su brazo completó el arco, golpeándolo en la base del cráneo.

Su cuerpo quedó asomado al arcón, como si estuviese buscando el hielo que no había usado con el whisky. Afortunadamente no había sangrado mucho. Empujó su cuerpo al interior de la cámara frigorífica y lo tapó con bolsas de hielo.

El contrato de alquiler del negocio finalizaba el quince de septiembre. Iba a ser un verano muy largo.

Nerve

#spoilers

filmaffinity, IMDB

ATENCIÓN: spoilers informáticos

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¿Es posible que exista en internet un juego secreto en el que multitud de jóvenes participen de un modo u otro, proponiendo entre ellos retos más o menos ilegales, o más o menos peligrosos, y obteniendo premios en función del número de seguidores?

La respuesta es no. Porque no es secreto.

Porque ese tipo de entretenimientos ya existe, aunque la recompensa no sea dinero ingresado automáticamente en tu cuenta… si no eres youtuber ni cobras por cada tweet.

La clave la da una de las protagonistas, cuando menciona que desea ser instafamosa.

Así que hacer una película en la que una chica ansiosa de adrenalina (y de hacerle un zaska a su mejor amiga, todo hay que decirlo) comienza a aceptar desafíos tras seleccionar una opción de una página web es una tarea relativamente sencilla.

Sólo hay que salir a la calle y buscar secundarios entre los zombis que caminan buscando Pokemon. Se ruedan escenas graciosas en unos grandes almacenes y después se adorna todo con alguna escena peligrosa (¿son jóvenes, verdad? ¡que los pongan en una moto!), o directamente estúpida, y la película ya está.

No hay que olvidar a la madre agobiada con las oscilaciones en la cuenta bancaria, ni a los amigos hackers que lo arreglarán todo, todo, todo…

Volviendo a la pregunta inicial: ¿es posible en la actualidad un juego como el descrito en Nerve?

No. No hay batería de móvil que dure, ni de lejos, la mitad de lo que duran en la película.

Lo peor: el desenlace. O el que parece el desenlace. Y que siempre, al final, ha de aparecer un arma de fuego.

Lo mejor: Emma Roberts, aunque de casta le viene al galgo.

Conclusión: que meterse en un lío como el que se mete ella es relativamente sencillo. Basta con descargarse la app inadecuada en el mismo móvil donde tienes instalada la aplicación de tu banco, tu cuenta de facebook, la de twitter, la de…

Escala Palomitera: 3 sobre 5

El Manuscrito

#spoilers

casadellibro

ATENCIÓN: spoilers y pellejos

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¿Viste o leíste El Silencio de los Corderos?

El Manuscrito es un triste intento de emulación que no le llega ni a la suela de los zapatos. No es que como lector pretenda excesivos datos técnicos escabrosos, pero Thomas Harris al menos se molestó en explicar la técnica de los patrones que usaba el criminal para confeccionar su camiseta.

Tampoco se describe la mentalidad del criminal como se hace en otras novelas de misterio, pero no se hace para no desvelar su identidad, sino porque se trata de un ser plano y vacío. Alguien torturado… sencillamente porque le toca.

Mientras tanto, el equipo de policías protagonistas ni se molesta en intentar huir de todos sus tópicos: la muerte de un compañero y las dudas asociadas, una jerarquía que parece injusta, las órdenes de mantener el silencio entre ellos…

Algún carácter se salva de la mediocridad, pero por muy poco, como la propietaria de la librería y casi presidenta del club de fans. Qué casualidad que la policía diera tan pronto con ella. En España supongo que habrían acudido directamente a la editorial. O al Carrefour. Nunca a una librería de barrio.

El resto de personajes es absolutamente prescindible: empezando por el amiguete estudiante de Derecho que va de listillo y que lo único que aporta al lector son ganas de que el criminal se haga una cazadora con su piel. Lástima que sólo quisiera secuestrar mujeres.

Lo peor: ni siquiera se detalla el procedimiento utilizado para procesar la piel y obtener el lienzo donde el criminal escribe sus ocurrencias. ¿Qué herramientas usaba? ¿Sabía que la piel ha de estar mínimamente curtida y eso requiere tiempo? Si el lienzo se describe del tamaño de un libro de bolsillo, ¿qué tamaño y tipo de letra usaba, Comic Sans? Todas estas preguntas quedan sin responder.

Ni falta que hace.

Escala Palomitera: 1 sobre 5

22.11.63

casadellibrowikipediaIMDB

ATENCIÓN: spoilers y críticas no constructivas

Hay algo que envidio de Stephen King, y es que tiene una producción literaria enorme. Y encima tiene tiempo para producir/revisar las adaptaciones al cine y la tele.

¿Te llaman la atención las tramas donde se describen viajes en el tiempo? ¿Te supo a poco El Fin de la Eternidad?

22/11/63 (en formato español) describe una ingeniosa forma para viajar en el tiempo en la que no caben muchas paradojas. Y cuando se pueden producir, King las resuelve con interferencias. O con accidentes de coche. Donde hay muertos. Que quizá no habrían fallecido si James Franco no hubiera intentado esa llamada telefónica. Vaya…

No esperes una descripción técnica del sistema para viajar en el tiempo. Las cosas pasan porque pasan. De hecho, en la tele ni se preocupan de ello. En el libro al menos hay una conversación con el pirado del sombrero que, bueno, deja más dudas que otra cosa.

Porque el viaje en el tiempo no es el fin, sino el medio para comenzar una trama cuyo eje es evitar que maten a JFK.

¿Lo consiguen? Bueno, al menos en esta realidad en la que escribo esto, no.

Al margen de eso, King retrata de forma bastante coherente la vida en los alrededores de Dallas a finales de los 50 y comienzos de los 60, tiene tiempo para encajar una bonita historia de amor, y mete la inevitable cuña turística sobre Maine.

Lo mejor en la tele: El papel de James Franco.

Mejorable de la tele: es una miniserie de 8 capítulos. Si hubieran ido al estándar de 13, habrían cabido algunas de las subtramas, como la de la niña del bosque/lago.

Lo mejor en el libro: precisamente la inevitabilidad que describe. Cuando quieres cambiar el pasado, éste se revuelve contra ti.

Lo peor del libro (y de la tele): la sociedad distópica surgida tras evitar el asesinato de JFK. Pero claro, tenían que ponerla fatal para que compensara volver atrás…

Sí, la adaptación para la tele es de JJ Abrams. Pero está bien hecha.

Escala Palomitera (TV): 4 sobre 5

Escala Palomitera (Libro): 4 sobre 5

La Chica del Tren

casadellibro

ATENCIÓN: spoilers

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¿Eres de los que se preguntan en qué piensan las mujeres? Con este bestseller tendrás la oportunidad de conocer, de primera mano, cómo piensan tres de ellas. Aunque sean inglesas. Dos más, si cuentas a la madre y a la propietaria de la vivienda donde se aloja una de las protagonistas, porque ella se encarga de describir de forma bastante clara el grado en que las decepciona.

Porque La Chica del Tren es una novela escrita en primera persona por tres mujeres (bastante psicóticas, todo hay que decirlo) cuyas vidas se entrelazan en la calle de una urbanización cualquiera en los arrabales de Londres cuyos jardines dan a las vías del tren que le dan el título.

Interesante lectura rápida, sobre todo por el aspecto psicológico y la técnica narrativa, a pesar de que la trama se hace previsible cuando el lector comete el error de contar el número de personajes/sospechosos. Pocos.

No importa lo que ponga la solapa del libro: en el tren no pasa nada.

Escala Palomitera: 3 sobre 5

 

La Invitación

IMDB, Filmaffinity

ATENCIÓN: crueles spoilers

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¿Irías a cenar a la casa que compartiste con tu exmujer? ¿La casa donde murió tu hijo? ¿Irías con tu novia actual? ¿Te quedarías allí tras descubrir que ha pasado los últimos dos años en una secta religiosa? ¿En México? ¿Seguirías en esa casa incluso después de comprobar que su nuevo marido es como una fotocopia de ti pero en limpio?

Si has respondido que sí a todo, no sólo te sumergirás convenientemente en el argumento de La Invitación. Es que morirás acuchillado, o envenenado, o de un disparo.

¿Puede una película de hora y media esperar casi una hora a que pase algoLa Invitación puede. Ojo, y la premiaron en Sitges.

Algunos lo llamarán recurso narrativo. Otros hablan de la incomodidad del espectador por no poder empatizar con ninguno de los personajes. Yo me dormí. Me despertaron los gritos aterrados de la primera víctima.

No he entendido la razón por la que se suicidan algunos de los miembros de la secta cuando aún no habían completado su misión. Quizá era muy complicado para los guionistas tener que gestionar a tantos personajes en un escenario tan pequeño.

Una cosa buena sí tiene: su argumento es más creíble que el de otras películas estilo La Purga.

Y lo del coyote, sobraba.

Escala Palomitera: 3 sobre 5