Tiempo de Grieg (3)

#EsTiempoDeGrieg

En la mansión del Rey de la Montaña según una marca de refrescos

(Actualización)

En la mansión del Rey de la Montaña según una tienda de muebles

Lo que significa que si estás con la tele encendida pero sin prestar mucha atención, no sabrás si te están diciendo que consumas una dosis de azúcar que es la chispa de la vida o que te dispongas a montar un mueble sueco.

Tiempo de Grieg (2)

Tiempo de Grieg

Anuncios

El Halcón

La Pesadilla de Gilgamesh, capítulo I – Los Murciélagos

skydiving-665034_960_720

Las capas fosforescentes de los murciélagos dejaban retazos luminosos en las retinas de los que, sin querer arriesgarse a volar, contemplaban las evoluciones de las cometas humanas desde el mirador de la cafetería. En la oscuridad de la chimenea era lo único que podía apreciarse además de las pequeñas tiras luminosas ancladas a diferentes alturas que, sopladas también por el fuerte aire procedente de la base del cilindro, se agitaban alocadas indicando el funcionamiento de la turbina.

Algunos se lanzaban desde el trampolín de los torpes, allá en lo alto, conscientes de que su inseguro planeo les llevaría inevitablemente a la red protectora de la parte inferior de la chimenea en apenas unas pocas evoluciones. Los delataba su timidez en el momento de desembarcar en la plataforma superior de la rampa mecánica que, como un serpentín, ascendía por el exterior del tubo de planeo. Sus capas eran grises y mortecinas, carentes casi absolutamente del colorido y belleza de los adornos en la vestimenta de los más experimentados, los dioses del planeo que alzaban el vuelo desde la plataforma inferior.

Lancelot Conway era uno de ellos. Un triunfador del planeo. Su capa no sólo se adornaba con los luminosos reglamentarios, sino que lucía con orgullo los emblemas de los clubes más prestigiosos del planeta: Singapur, Londres, Hong Kong, Osaka… Estallaba de satisfacción cuando hacía una fulgurante pasada bajo un angelillo que, distraído por el refulgente colorido de su vestimenta, olvidaba tomar medidas para no perder la sustentación y caía contra la red entre las carcajadas de aquellos otros que aleteaban torpemente hasta llegar a un asidero que les evitara la misma vergonzosa suerte.

Consultó su Patek y esbozó una mueca de fastidio. Odiaba planear con hora. Prefería abandonarse a las corrientes sin tener que estar preocupado por sus citas posteriores, pero la de esta noche era muy importante. Y era con alguien a quien no convenía hacer esperar.

Se lanzó en picado para despejar su mente de todo lo que no fueran las amistosas corrientes de aire. Ya casi a la altura de la red protectora, justo donde los más torpes agitaban sus brazos desesperados para recoger un soplo que los mantuviera agónicamente en el aire, maniobró con elegancia y tomó altura hasta llegar a la plataforma superior, donde desembarcó entre aplausos y vítores. Allá abajo, varios angelillos botaban furiosos en la red.

(…)

 

Tiempo de Grieg

#EsTiempoDeGrieg

Edvard Grieg – Peer Gynt Suites – 1 and 2 (YouTube)

Amanecer según una marca de cerveza

En la mansión del Rey de la Montaña según un producto para adelgazar

La Pesadilla de Gilgamesh, capítulo XII – El Embrujo Escandinavo

Amanecer. El Auditorio se encontraba a oscuras y apenas se distinguía el movimiento de la batuta entre las brumas del fondo. Algún que otro breve chispazo permitía imaginarse el rocío posado en las hojas de los árboles. Poco a poco aumentó la intensidad de la luz sobre el gigantesco escenario en el que se empezó a divisar el intrincado bosque escandinavo del joven Peer Gynt.

Pero todo fue muy breve, demasiado breve para Joseph Derr, que giraba su cabeza continuamente. Se sentía acechado, espiado, y no había encontrado el modo de concentrarse en los delicados acordes de La muerte de Aase.

¡Ahí estaba! Por fin consiguió divisar al Director ocupando el palco VIP. Como siempre, llegaba tarde. El maldito le dirigió una mirada maligna que terminó por echarle a perder La Danza de Anitra. No reconoció a ninguna de las mujeres que lo acompañaban, pero no tenía ninguna duda de que estaban en nómina. Gimió: como él.

El malnacido seguro que lo había calculado hasta el último segundo. Sabía que la danza oriental del tercer movimiento era lo mejor de la representación. Además, el holograma era, por describirlo de un modo breve, excepcional. Y el muy patán tenía que presentarse justo cuando comenzaba a subir la música, con el fin de distraer la atención del público, los intérpretes… ¡maldita sea! Menos al holograma (lógicamente imperturbable en su inexistencia), ¡había molestado al todo UR!

En el Anillo donde se ocultaban los músicos se encontraba también el proyector de los hologramas. La explosión de luz que acompañó a los contrabajos representaba el cuarto y último pasaje, pero todo se vio truncado nuevamente por las impacientes miradas que le dirigía Julius. Y por la vibración en su terminal.

Joseph no tuvo más remedio que resoplar y levantarse de su localidad mientras comenzaba Rapto y lamento de Ingrid. No se encontraba de humor para disfrutar más de Grieg, y también estaba el maldito deber.

Se dirigió a la salida mientras miraba a hurtadillas los hologramas en el momento que llegaban a su máximo esplendor. Gimió de nuevo.

Los ciruelos de Kameido

La Pesadilla de Gilgamesh, capítulo VIII – Palmeras de Mentira

Hiroshige_Kameido

(…)

Se detuvo frente a la estantería hasta que el rojo cielo se fijó en su retina, de modo que ni apartando la vista, ni siquiera cerrando los ojos, pudo dejar de sentir su fuerza.

Se había recibido la tablilla dentro de un paquete que contenía material de oficina para su departamento, y aunque había sido imposible determinar quién era el remitente, o el motivo del envío, estaba claro que iba destinada a él. Una visita relámpago al Brooklyn Museum en Nueva York le había permitido admirar una estupenda copia donde se suponía debería estar expuesto el original, lo que aumentó su desconcierto. ¿Quién diablos había robado la tablilla, y cómo había conseguido mantenerlo en secreto? Y lo más preocupante ¿Por qué se la habían enviado precisamente a él?

Le aterró comprobar que la sala dedicada a Hiroshige era un inmenso aunque increíblemente desconocido fraude, lo que quizá significaría recibir más envíos comprometedores como el que en ese momento reposaba en su despacho.

(…)

Reboot

thumb_lpg

Se inicia el traspaso y la actualización de las páginas originales en HTML, que hasta ahora habían ido peregrinando de servidor en servidor.

Para los interesados en la arqueología, el original sigue disponible aquí.

Las razones para un nombre

¿Por qué GILGAMESH? Hay varias razones para que una obra como ésta utilice el nombre de Gilgamesh… pero, ¿cómo explicarlas sin adelantar su contenido?

UR y URUK son las primeras ciudades de la Humanidad.

UR es el inicio de la escritura, y por tanto significa el paso desde la Prehistoria a la Historia.

GILGAMESH es un simple ser humano que trata de alcanzar la inmortalidad, por lo que los dioses lo ponen a prueba (el famoso episodio en el que no debe dormirse durante un largo periodo de tiempo), y fracasa. ¿Qué soñó GILGAMESH?

OTRO importante evento en cierto modo documentado por esta civilización hace referencia a un momento crítico para la Humanidad: el diluvio.

Si quieres saber más, antes de continuar puedes visitar la página de Datos

Los puntos anteriores son aplicables (de algún modo) a La Pesadilla de Gilgamesh.